Dejé de ver los finales de las películas y opté por una versión propia del cierre o simplemente por olvidar lo que había visto.
No sé cuando comenzó a ser doloroso.
No sé si es porque me da miedo la conformidad que debería surgir con los finales tristes o porque sería falso decir que me siento satisfecha con los alegres.
Supongo que este sentimiento de no-pertenencia se acentúa más cuando estoy enferma y me siento vulnerable.
Espero que pase pronto.
Quiero volver a clases para distraerme y no pensar tanto. Al menos el dolor de cabeza me hace divagar, desvariar.
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